Las olas de calor ya llegan antes del verano y obligan a replantear la prevención en las empresas

El episodio de calor extremo registrado durante la última semana de mayo en Europa occidental ha vuelto a poner sobre la mesa una realidad cada vez más evidente: las altas temperaturas ya no son un riesgo limitado a los meses centrales del verano.
En España, AEMET ya anticipó que la semana del 25 al 31 de mayo sería “extraordinariamente cálida” para la época del año, con temperaturas propias de pleno verano y máximas por encima de los 36-38 ºC en los valles del Ebro, Guadiana y Guadalquivir. El 31 de mayo, la red de observación de AEMET registró máximas de 40,6 ºC en Andújar y Montoro, 40,5 ºC en Sevilla Aeropuerto y 40,2 ºC en Sevilla Tablada. En Francia, Météo-France calificó el episodio como un calor “inédito” para un mes de mayo, asociado a un domo de calor sobre el oeste de Europa y con temperaturas hasta 15 ºC por encima de lo habitual para finales de mes. [1] [2]
Más allá de la excepcionalidad meteorológica, este episodio confirma un cambio de escenario: el calor extremo se adelanta, se intensifica y afecta a más ámbitos de la vida cotidiana. Ya no se trata solo de una cuestión de confort térmico, sino de salud pública, seguridad laboral y capacidad de adaptación de empresas, instituciones y ciudadanía.
En este contexto, la startup tecnológica Sweanty, defiende que la prevención del estrés térmico debe evolucionar desde protocolos generales, como pausas, sombra, recomendaciones de beber agua o adaptación de horarios, hacia modelos más anticipativos, personalizados y medibles. La compañía, nacida como spin-off del CSIC, desarrolla tecnología basada en el análisis del sudor para conocer mejor la pérdida de líquidos y electrolitos de cada persona durante la actividad física o la jornada laboral. [8]
En el ámbito laboral, el reto es especialmente relevante. El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo ha advertido de que los accidentes laborales aumentan un 17,4 % durante las olas de calor. El propio INSST recuerda que las altas temperaturas pueden provocar golpes de calor, insolación, agotamiento y fatiga, pero también reducir la destreza manual y afectar a la concentración, la memoria a corto plazo, la coordinación motriz o la percepción visual. [3]
Según datos recientes del INSST, en España más de 5,5 millones de personas trabajadoras afirman haber estado expuestas a calor extremo, tanto en interiores como en exteriores, lo que representa un 26 % de la población trabajadora.
“Seguimos gestionando el calor como si fuera un riesgo estacional, cuando ya se está convirtiendo en un riesgo estructural”, explica Joan Molins, Head of Growth de Sweanty. “La ola de calor de mayo es una señal muy clara: las empresas no pueden esperar a julio o agosto para activar una prevención eficaz”.
El estrés térmico no depende únicamente de la temperatura exterior y la humedad. También influyen la intensidad de la actividad física, el uso de equipos de protección individual y las características fisiológicas de cada persona. Por eso, dos trabajadores expuestos al mismo entorno pueden tener niveles de riesgo y necesidades de hidratación muy diferentes. [3] [5]
Uno de los factores más invisibles es la pérdida de líquido y sales minerales a través del sudor. Según datos analizados por el equipo de Sweanty y la literatura de campo sobre estrés térmico laboral, en contextos de esfuerzo físico y temperaturas elevadas una persona trabajadora puede perder hasta 1-2 litros de sudor por hora. Estudios internacionales con trabajadores expuestos al calor han utilizado pautas de 750 ml de agua por hora y estiman que un trabajador puede secretar alrededor de 6 litros de sudor en una jornada de 8 horas en condiciones de calor, con pérdidas relevantes de sales. Esa pérdida no es solo agua: el sudor también contiene electrolitos como sodio, potasio o cloro, fundamentales para el equilibrio hídrico, la función muscular y el correcto funcionamiento del organismo. [5] [6]
Cuando esa pérdida no se compensa adecuadamente, pueden aparecer fatiga muscular, calambres, dolor de cabeza, mareos, pérdida de concentración, cansancio, reducción del rendimiento físico y cognitivo y mayor probabilidad de accidente. En trabajos exigentes o con exposición prolongada al calor, estos síntomas pueden tener un impacto directo sobre la seguridad de la persona trabajadora y de su entorno.
La relevancia de intervenir no es solo teórica. Una revisión sistemática publicada en 2025, que analizó intervenciones en trabajadores agrícolas expuestos a estrés térmico, concluye que el acceso adecuado al agua, el descanso en sombra, los dispositivos de refrigeración y las mochilas de hidratación son medidas eficaces para reducir la deshidratación y el estrés térmico. En una intervención basada en agua, descanso y sombra, el consumo de agua aumentó un 25%; en otra, la ingesta pasó de 5,1 a 6,3 litros y se observó una reducción de síntomas asociados a la deshidratación. [4]
“Dos trabajadores en el mismo turno, con la misma temperatura ambiental y el mismo equipo de protección, pueden perder cantidades muy distintas de agua y sodio”, añade Molins. “Esa diferencia es clave. Si no la medimos y ofrecemos una solución, la prevención sigue siendo genérica. Y el calor ya no permite respuestas genéricas”.
Gracias a Sweanty, la medición del sodio en el sudor abre una nueva etapa en la prevención. Hasta ahora, conocer la concentración de sodio en contextos reales de actividad no era algo planteado en la mayoría de empresas: requería pruebas específicas, recogida de muestras o análisis posteriores. La nueva generación de sensores permite trasladar esa medición al terreno y analizar de forma no invasiva la respuesta individual durante la actividad. [7]
“Durante años hemos medido el ambiente: la temperatura, la humedad, la radiación o los avisos meteorológicos. Todo eso sigue siendo imprescindible”, señala Molins. “Pero ahora podemos empezar a medir también la respuesta del cuerpo. Ese es el salto: pasar de una prevención basada solo en el entorno a una prevención que tiene en cuenta a la persona”.
La propuesta de Sweanty no sustituye las medidas preventivas esenciales (sombra, pausas, ventilación, adaptación de horarios, acceso a agua, formación, vigilancia de la salud o revisión de equipos de protección), sino que las complementa con datos objetivos sobre la respuesta individual al calor y planes individualizados.
Este enfoque resulta especialmente relevante en un contexto en el que organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud y la Organización Meteorológica Mundial han advertido de que el estrés térmico laboral se está convirtiendo en un desafío creciente para la salud, la seguridad y la productividad de millones de personas trabajadoras. [9]
Para Sweanty, la ola de calor de mayo debe interpretarse como una señal de alerta antes del verano. El reto no es solo prepararse para los próximos episodios de calor, sino asumir que el estrés térmico está dejando de ser una anomalía puntual para convertirse en una condición preventiva permanente.
“Proteger a las personas frente al calor exige combinar cultura preventiva, organización del trabajo, soluciones individualizadas, formación y datos”, concluye Molins. “La tecnología puede ayudar a que la prevención sea más precisa, más trazable y con mayor impacto real en la salud del trabajador”.
Fuentes consultadas:
[1] Météo-France. Episodio de calor precoz, notable y duradero en mayo de 2026.[2] AEMET. Predicción semanal del 25 al 31 de mayo de 2026 y observaciones diarias del 31 de mayo.
[3] Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo. Campaña sobre fenómenos meteorológicos adversos y datos sobre exposición laboral a calor extremo.
[4] Roca et al. (2025). Health Interventions for the Prevention of Dehydration in Agricultural Workers Exposed to Heat Stress: A Systematic Review. Healthcare, 13, 1232.
[5] Ioannou et al. (2021). Occupational Heat Stress: Multi-Country Observations and Interventions. International Journal of Environmental Research and Public Health, 18, 6303.
[6] CCOHS, NIOSH/CDC y literatura científica sobre hidratación, sudoración y estrés térmico laboral.
[7] Estudios científicos recientes sobre sensores portátiles para medir sodio en sudor en tiempo real.
[8] CSIC, CDTI y Sweanty. Información corporativa y tecnológica sobre SweaTracker, análisis del sudor e hidratación personalizada.
[9] Organización Mundial de la Salud y Organización Meteorológica Mundial. Guía sobre cambio climático y estrés térmico laboral.
