Comunicación, ¿gasto o inversión?

 

Sin duda, la comunicación es una INVERSIÓN ya que es una acción que revierte directamente en la empresa de diferentes maneras: prestigio, posicionamiento, ventas, incremento de clientes potenciales… Cualquier empresa (grande, mediana o pequeña) necesita distinguirse de su competencia y, precisamente, la herramienta más efectiva es la comunicación. Sin embargo, en España está muy extendida la errónea idea de que es un gasto.

Cualquier estrategia de comunicación tiene un retorno, eso no quiere decir que sea dinero directo a través de ventas. En ocasiones ese retorno es a través de prestigio y posicionamiento. No obstante, para conseguir todos los beneficios de la comunicación, también de ventas, es importante crear un plan de comunicación y trazar una estrategia de actuación que darán pie a distintos mensajes que se distribuirán a través de canales seleccionados previamente pensando en los objetivos de la empresa.

Comunicar positivamente los valores de la empresa y sus productos o servicios es el resultado de un trabajo especializado, multidisciplinar y en equipo que requiere un diseño previo de carácter estratégico y un desarrollo pensado a conciencia para cumplir unos objetivos previamente definidos en el plan de comunicación. Todo ello sin olvidar la filosofía corporativa y teniendo en cuenta el trabajo y funcionamiento de las distintas áreas de la empresa.

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Crear una estrategia de comunicación requiere un trabajo ágil pero pensado y estudiado, que no improvisado. Pues la labor de distribución de mensajes requiere un esfuerzo planificado, continuado y profesional que sea de calidad para lograr los máximos beneficios para la empresa. Los profesionales de la comunicación son capaces de en un simple mensaje aportar valor a la empresa ya que cuidan miles de aspectos que van más allá de escribir un texto e ilustrarlo con una imagen.

Antes de crear cualquier mensaje de comunicación empresarial es necesario estudiar a nuestro público y sus características, analizar lo que hace la competencia (directa o no), seleccionar los canales más adecuados para llegar a los consumidores, ver las características únicas de cada canal y definir el tono y el lenguaje que se usarán. Es común y habitual, con una misma idea tener que crear varios mensajes para que se adapte a los distintos perfiles y canales comunicativos.

Además, hay que tener en cuenta que una mala o inadecuada comunicación puede tener el efecto contrario y destrozar la imagen de la marca. De ahí que sea peligroso “jugar” con canales de comunicación, que aparentemente parecen simples, poniéndolos en manos de personal inexperto. Una práctica, que en Agenciasdecomunicacion.org hemos detectado como, muy habitual entre las empresas españolas si se habla, por ejemplo, de redes sociales.

 

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