Cuanto más personalizado mejor: Egoconsumo

 

El desarrollo tecnológico y la digitalización han hecho posible la personalización de las cosas. Así del hecho a mano y a medida, pasamos a los productos industrializados fabricados en masa y ahora hemos desarrollado su individualización. Los consumidores buscamos objetos que podemos hacer nuestros y que los fabricantes nos den la posibilidad de elegir color, forma, tamaño… e, incluso, ponerles nuestro nombre.

Si echamos un vistazo en internet seguro que encontramos ecommerce que personalizan casi de todo: Pamapamar, complementos; Tutete, artículos para bebés; Mumablue, libros infantiles… Pero la personalización no solo está atrayendo a los emprendedores y startups, a esta tendencia también tratan de sumarse las grandes marcas así Coca Cola lanzó latas con nombres y Adidas ya ofrece crear tus propias zapatillas online.

Este gusto por lo personalizado ha dado lugar al Egoconsumo. Ya en 2014 Deloitte hizo un estudio sobre la personalización de los productos. De su análisis se desprendió que el 36% de los consumidores están interesados en productos personalizados y esta cifra aumenta entre los más jóvenes. Casi el 50% de los consumidores de entre 25 y 30 años admiten que les gustaría contar con una oferta más amplia de personalización por parte de las marcas.

El Egoconsumo también se ha extendido a la comunicación. Los receptores valoran los mensajes personalizados que se adapten a su forma de vida y hábitos. Esto ha dado pie a que los profesionales de la comunicación tengan que adaptar sus mensajes y estrategias a los distintos públicos. El ‘uno para todos’ ha dado paso a la individualización de los mensajes.

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Como la personalización de los objetos ha sido posible gracias a tecnologías como las impresoras 3D, la personalización de la comunicación se debe a que los nuevos canales permiten el feedback de los receptores. Mientras antes la comunicación empresarial era unidireccional y para tener una respuesta del consumidor era necesario invertir en estudios, actualmente las marcas disfrutan de una comunicación bidireccional y tienen respuestas constantes y continuas de sus clientes.

Esta nueva realidad ha obligado a las empresas a escuchar. Así, entre los profesionales de la comunicación, se ha hecho tan imprescindible lanzar el mensaje como recoger todas las respuestas y analizarlas para adaptar su estrategia a cada individuo. Escuchar al consumidor, conectar y aprender de él a lo largo de su relación con la empresa es lo que va a permitir mejorar su experiencia. Con la individualización, las empresas se ven obligadas a satisfacer las necesidades de cada cliente y proporcionarle aquella información que consideren útil y de interés para su situación o necesidad individual.

Gracias a los nuevos canales de comunicación como las redes sociales, las empresas tienen más información que nunca sobre sus clientes. Así que deben aprovechar todo el feedback que les ofrecen de forma gratuita los usuarios para mejorar sus mensajes y personalizarlos.

 

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