¿Estás hecho para el teletrabajo?

CC by A.Carlos González

CC by A.Carlos González

Cuando uno explica a sus familiares y amigos que trabaja desde casa casi siempre acaba bombardeado con las mismas preguntas: ¿Eres capaz de mantener un horario? ¿trabajas en pijama? ¿ves la tele? Unas dudas que también son comunes entre los empresarios y que hace que esta opción laboral no sea una práctica habitual en nuestro país.

Existen pros y contras sobre el trabajo flexible basados en muchos casos en prejuicios infundados y malas experiencias. No obstante, las agencias de comunicación explican que debido a la crisis son muchas las empresas que han decidido recortar gastos y apostar por el teletrabajo obteniendo excelentes resultados.

El empleo flexible es una fórmula que puede acabar beneficiando tanto al empleado como a la empresa, al menos así lo recoge el último estudio elaborado por Regus que apunta que: el 75% de los ejecutivos asocia la flexibilidad al aumento de productividad.

Más implicación

Trabajar desde casa da libertad al empleado pero también le da control sobre su trabajo, aumentando así su nivel de compromiso y responsabilidad con el proyecto. Las agencias de comunicación explican que es importante que las compañías comuniquen correctamente esta opción laboral entre sus trabajadores, porque si no se corre el riesgo de producir un desarraigo. El empleado aunque no esté físicamente en la empresa, siempre tiene que sentirse parte de ella.

Por ello es muy importante definir una buena estrategia de comunicación interna. No puede ser que una medida de flexibilidad acabe con los vínculos emocionales que toda marca debe tejer con sus  empleados.

Apostar por el teletrabajo debe traducirse en un aumento del sentimiento de libertad y felicidad  del trabajador y, en consecuencia, de su productividad pero no en detrimento de su compromiso con la empresa.

¿Apto para todos los públicos?

No obstante, no todo el mundo se sentiría a gusto desarrollando su actividad profesional desde casa. A muchos este «aislamiento» puede producir malestar y una sensación de descontrol sobre el trabajo, eso sin tener en cuenta el rol social que todos ejercemos en la oficina. No poder interactuar con los compañeros puede ser un aspecto negativo para algunos.

El teletrabajo no es sinónimo de estar sólo, aunque sí es cierto que aquel que apueste por el empleo flexible tiene que ser consciente de que perderá ciertos momentos de camaradería que acostumbran a darse durante el horario laboral como puede ser el compartir el café de la mañana, el explicarse el fin de semana o celebrar un cumpleaños.

En este punto son los departamentos de recursos humanos los que tienen que luchar por mantener los vínculos con el trabajador y disponer de los mecanismos necesarios para saber qué perfil será más feliz quedándose en casa o yendo cada día a la oficina.

Otras formas de conciliar

Cuando uno habla de teletrabajo normalmente se imagina a una persona que no pisa nunca la oficina pero esto no tiene porque ser así. Existen muchas fórmulas para flexibilizar la jornada laboral, desde acabar con los horarios fijos hasta permitir que una parte de la jornada se realice desde casa.

Algunas empresas están empezando a aplicar medidas que buscan facilitar la vida al trabajador y otorgarle un valor añadido al hecho de pertenecer a una determinada empresa. Estaríamos hablando de formación gratuita, descuentos en transporte, etc. Unas estrategias que también pretenden fidelizar al trabajador y compensarle porque no se le suba el sueldo.

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