De profesión: blogger

list-533231_640El poder de influencia que han conseguido los bloggers les ha convertido en una pieza clave de las estrategias de comunicación de las marcas. No es que hayan desbancado a la televisión, la radio y la prensa pero sí se han situado muy cerca, llegando incluso a equipararse si hablamos de medios de comunicación especializados. La razón es sencilla: han logrado ganarse la confianza y la credibilidad de los usuarios, gracias a una relación basada en el tú a tú.

 
La mayoría de blogs cuentan con un lenguaje sencillo, directo, sin tecnicismos y con un toque personal que les humaniza y les permite conectar con los consumidores. En este sentido, en Agenciasdecomunicacion.org creemos que las empresas deberían de aprender de los bloggers y apostar por una comunicación más personalizada y enfocada al cliente. Existen cientos de estudios que certifican que los usuarios buscan marcas comprometidas socialmente y se alejan de aquellas que se pasan el día mirándose al ombligo, pero las compañías parecen no darse cuenta de ello. Un error que las aleja de su target.

 
Omnipresente
No hay un sector que sea incompatible con la presencia de un blog, pero sí que es cierto que algunos dan más juego que otros, por ejemplo: ¿quién no ha consultado uno antes de salir de viaje? y no hay madre que se precie que no tenga entre sus webs favoritas alguna de trucos sobre maternidad. Las personas buscamos ver nuestras, dudas, miedos y alegrías reflejadas en la red, entendemos que una empresa de pañales nos dirá que el suyo es el más absorbente, el que menos irrita la piel del bebé y el más ecológico, pero nos fiamos más si una bloggera nos hace una comparativa de varios modelos y nos da su opinión sobre cuál es el mejor.

 
El poder identificarse con el blogger es básico para que se genere una relación de confianza y ellos tienen la capacidad de explicar sin tapujos sus experiencias y hacernos participes de ellas.

 
El problema de la remuneración
La influencia de los bloggers les ha llevado a cobrar a las marcas por mencionarlas, algo que no acaba de gustar a las empresas que primero, no entienden que un blogger no es un periodista y, segundo, que si acaban pagando esperan un comentario a su favor. A un blogger se le paga para que opine, no para que regale los oídos a las marcas y por ello muchas compañías se muestran reticentes o temerosas de abonar lo que se les pide. Además las marcas no entienden que un blog no es un medio de comunicación tradicional, el cual nunca cobrará por una información, a no ser que sea patrocinada, pero no todos los autores de blogs son licenciados en comunicación, por lo que no se les puede exigir que actúen como tal. Porque muchos de ellos empezaron en este terreno por hobby y ahora quieren rentabilizar las horas que le dedican para que pase a ser su profesión.

 
Pero como algunos bloggers son verdaderos influencers capaces de arrastrar a un número importante de seguidores y sumar cientos de visitas con cada nuevo post que publican, las empresas intentan desesperadamente acercarse a ellos y ganarse sus favores. Por ello presionan a sus departamentos o  agencias de comunicación para que creen acciones especiales para ellos, muchas veces al margen del resto de medios de comunicación, puesto que saben que a un blogger lo que le gusta es sentirse especial y reconocido. Un tema de ego que a veces puede traer problemas a las marcas si no saben gestionarlo bien.

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