¿Sabes rentabilizar el envío de tus newsletter?

newsletter-463499_640Hoy en día no hay empresa que no esté explotando la técnica del email marketing para llegar a su público objetivo, independientemente del tamaño de la compañía, del sector al que pertenezca y de las características de sus clientes. Todas quieren exprimir al máximo esta herramienta para crear un vínculo con su target. El problema llega cuando este sistema no se emplea de la forma correcta y acaba convirtiendo al emisor en una marca spam.

 
¿Por qué todas las empresas quieren tener una newsletter? La respuesta es muy sencilla: permite a las marcas mantener informados a sus empleados, clientes y proveedores sobre las novedades  que afectan a la compañía pero también al sector. Además poner en marcha este canal de comunicación supone una inversión mínima que encaja en cualquier estrategia de comunicación.

 

El primer paso antes de crear una newsletter es tener claro que no se trata de una herramienta que dé sus frutos al primer envío, requiere paciencia porque las relaciones que perduran son las que se fraguan a base de trabajo. No obstante, en Agenciasdecomunicacion.org hemos listado los que para nosotros son tres los requisitos básicos que hay que tener en cuenta a la hora de crear una newsletter:

 

•    Planificación: es importante que las marcas tengan claro qué temas van a tratar en sus newsletters, establecer qué objetivos esperan alcanzar con esta acción, disponer de herramientas para medir sus resultados, establecer quién o quiénes serán los encargados de generar el contenidos y tener muy claro a quién se va a dirigir. En este último  caso, el recurso que mejor funciona es el de crear grupos de contactos e ir adaptando el envío a sus características. No se trata de hacer 10 versiones del mismo documento sino  de trabajar sobre una base estándar que permita hacer ciertas modificaciones y personalizarlas.

 

 

•     El contenido es el protagonista, no tú: En las newsletters las marcas pueden hablar de sus logros, incluso insertar aquellos impactos mediáticos que consigan, pero no deben centrar el eje comunicativo en ellas. No se trata de elaborar un documento dónde la compañía explique lo maravillosa que es y lo bien que lo hace todo. Hay que apostar por la humildad, la sencillez y el contenido informativo, huyendo de las frases subordinadas y de la promoción descarada. Una newsletter ha de ser útil, sólo así se conseguirá que cada mes el usuario agradezca el envío. Tampoco podemos olvidarnos de contar con contenidos gráficos como infografías, imágenes o vídeos que enriquecen el texto y lo hagan más ameno.

 

•    Enviar porque toca: si algún mes la empresa no tiene nada relevante que comunicar es preferible que no cree ningún boletín o que se reduzca su extensión, ya que el receptor puede llegar a sentirse engañado al recibir información vacía de contenido y esto hará que ya no espere con la misma ilusión las próximas publicaciones. Hay que huir de los datos sin valor que lo único que harán es convertir a la marca en spam. Para evitar tener que frenar los envíos los departamentos de comunicación deben planificarse a meses vista y programar temas que les ayuden a garantizar una continuidad.

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