España tiene trabajadores, pero no puede contratarlos: la regularización llega en pleno déficit de mano de obra

La regularización extraordinaria de personas extranjeras que el Gobierno prevé activar en abril llega en un momento de tensión creciente en el mercado laboral. Autónomos y pymes acumulan meses con dificultades para cubrir vacantes en sectores clave, mientras una parte relevante de la fuerza de trabajo potencial permanece fuera del sistema por motivos administrativos.

Desde ExtranjeriaClara.com trasladan un diagnóstico claro: el problema ya no es migratorio, sino de acceso a talento. “Estamos hablando de personas que ya están en España, que quieren trabajar y que en muchos casos ya lo hacen en la economía informal. La cuestión es que el sistema no les permite incorporarse con normalidad, y eso está impactando directamente en la actividad de las empresas”, explica Guillermo J. Valderrábano, fundador de la firma.

VACANTES SIN CUBRIR EN SECTORES ESTRUCTURALES

La falta de mano de obra se ha consolidado como un problema estructural en actividades como la construcción, la hostelería, la agricultura o los cuidados. Perfiles como electricistas, soldadores, personal agrícola o cuidadores siguen siendo especialmente difíciles de cubrir, en particular para pequeñas empresas.

Al mismo tiempo, existe una bolsa de trabajadores ya disponibles que no puede acceder a estos empleos en condiciones legales. Antes del anuncio de la regularización, ExtranjeriaClara.com estimaba que en torno a un 30% de potenciales solicitantes de arraigo quedaban fuera por no cumplir aún el requisito temporal exigido, pese a contar con una oferta laboral. “Hay una desconexión clara entre oferta y demanda. El talento está, pero no puede incorporarse cuando la empresa lo necesita”, señala Guillermo J. Valderrábano.

EL COSTE ECONÓMICO DE LA DEMORA

La regularización abre una vía para corregir esta distorsión, pero su impacto dependerá de la capacidad administrativa para gestionar los expedientes en plazo.

El tiempo es un factor crítico. Cada mes de retraso implica empleo que no se formaliza, cotizaciones que no se generan y actividad económica que se pospone. En un contexto de presión sobre costes laborales y necesidad de productividad, la demora administrativa introduce una fricción adicional.

“El plazo legal puede ser de tres meses, pero en la práctica vemos que muchos expedientes se alargan. Para una pyme, esperar ese tiempo puede suponer perder la oportunidad de contratación”, señala Valderrábano.

EL ‘CÍRCULO DEL NIE’ Y EL RIESGO EMPRESARIAL

A esta situación se suma una de las principales rigideces del sistema: la imposibilidad, en muchos casos, de formalizar un contrato sin contar previamente con documentación en regla, mientras que esa documentación depende a su vez de la existencia de una relación laboral.

Este ‘círculo del NIE’ genera un efecto disuasorio en las empresas, especialmente en autónomos y micropymes, que evitan asumir riesgos sancionadores.

“En España, el esquema es claro: si hay una irregularidad, primero se sanciona y después se recurre. Eso hace que muchas empresas opten directamente por perfiles que ya tienen papeles, aunque eso limite sus opciones reales”, explica Valderrábano.

UNA OPORTUNIDAD CONDICIONADA POR LA GESTIÓN

El impacto de la regularización no dependerá tanto de su planteamiento jurídico como de su ejecución práctica. Si los plazos se cumplen y los expedientes se resuelven con agilidad, la medida puede traducirse en una rápida incorporación de trabajadores al mercado formal. En caso contrario, el efecto puede diluirse.

El riesgo es que tengamos personas que cumplen todos los requisitos, empresas que necesitan contratar y, entre ambos, un proceso administrativo que no acompaña”, advierte Guillermo J. Valderrábano.

Desde ExtranjeriaClara.com apuntan a tres factores determinantes: el refuerzo de recursos en oficinas de extranjería, los criterios homogéneos entre provincias y una reducción de errores documentales en origen.

MÁS ALLÁ DEL DEBATE POLÍTICO

Aunque la regularización ha estado en el centro del debate político, su impacto real se jugará en el terreno económico. Para muchas empresas, la cuestión no es ideológica, sino operativa: disponer de trabajadores cuando los necesitan. Desde esta perspectiva, la medida no introduce un nuevo fenómeno, sino que trata de ordenar uno existente.

El debate no debería centrarse solo en cuántas personas se regularizan, sino en cuántas pueden trabajar de forma efectiva y en qué plazo”, concluye Valderrábano.

Share