El 66 % de los pacientes deja de sentir dolor en cuatro semanas con la terapia de reprocesamiento del dolor

Según un estudio clínico publicado en JAMA Psychiatry, dos de cada tres personas con dolor persistente mejoraron hasta quedar sin dolor o casi sin dolor en cuatro semanas, frente a apenas un 10 % con la atención habitual. Tal y como sostiene Sandra Ferrer, psicóloga sanitaria y cofundadora de Migralia, destaca que la migraña puede revertirse cuando se trata desde el paradigma actualizado en neurociencias del dolor.

En España, más de cinco millones de personas conviven con migraña, una condición incapacitante que afecta sobre todo a mujeres y que puede interrumpir la vida diaria durante horas o incluso días. Aunque tradicionalmente se ha explicado como un problema de “dolor fuerte”, la investigación de los últimos años muestra que la migraña también implica un componente de aprendizaje del sistema nervioso, lo que abre la puerta a nuevos abordajes terapéuticos.

Uno de ellos es la terapia de reprocesamiento del dolor, avalada por un ensayo clínico publicado en JAMA Psychiatry, donde el 66 % de las personas con dolor persistente quedaron sin dolor o casi sin dolor en solo cuatro semanas, frente al 10 % con tratamiento habitual. Los resultados se mantuvieron al año, lo que refuerza la solidez del enfoque.

“La migraña no es crónica, aunque en ocasiones emitan ese diagnóstico”, afirma Sandra Ferrer, psicóloga sanitaria especializada en terapia de reprocesamiento del dolor aplicada a la migraña, cofundadora de Migralia y exmigrañosa. “En la mayoría de los casos no hay daño en los tejidos. Hay dolor, pero no lesión”.

La alarma del dolor puede sonar sin que haya daño

La IASP (Asociación Internacional para el Estudio del Dolor) define el dolor como una experiencia sensorial y emocional influida por factores biológicos, psicológicos y sociales. Esta definición es clave para entender por qué una persona puede experimentar dolor incluso cuando sus pruebas diagnósticas no muestran anomalías.

“Al no encontrar daño, la comunidad médica intenta reparar la zona afectada aunque no esté dañada”, señala Ferrer. “Pero cuando el tejido está bien, no hay nada que reparar: lo que debe revisarse es el sistema de alarma que interpreta la amenaza. Es decir, suena de forma ensordecedora, aunque no haya fuego” comenta Ferrer.

Este enfoque coincide con las aportaciones del Premio Nobel de Medicina Ardem Patapoutian, que demostró que el dolor se procesa en el cerebro independientemente de dónde se sienta. La ciencia ofrece ejemplos claros: personas gravemente heridas que no sienten dolor en situaciones de máximo peligro, lo que ilustra que la evaluación cerebral del riesgo es determinante. Al igual que el dolor en miembros fantasma en casos de amputación de extremidades.

Migraña: un aprendizaje del cerebro que puede revertirse

El paradigma actualizado en neurociencias del dolor revela que el cerebro funciona como un sistema predictivo: anticipa lo que cree que va a ocurrir en función de experiencias previas, como mecanismo de protección.

“Tu mente puede generar dolor, aunque no haya daño en tus tejidos”, explica Ferrer. “Cuando a una persona le dicen que su migraña es crónica y que no hay solución, aparece la indefensión aprendida: cuanto más miedo, más alerta; cuanto más alerta, más se dispara la alarma. Y todo esto ocurre sin que haya fuego, por lo que en lugar de pretender apagar un fuego inexistente, lo óptimo es «recablear» un sistema de alarma que suena cuando no hay peligro real”.

Este ciclo de hiperreactividad explica por qué, cuanto más frecuentes son los episodios, más probable es que se repitan, generando un impacto físico, emocional y social que merma la calidad de vida.

Evidencia clínica: reducir la señal de amenaza, sin fármacos

Las técnicas de reprocesamiento del dolor permiten observar cambios objetivos en el cerebro. En registros electroencefalográficos, antes de actualizar la información que la persona tiene sobre su dolor, se aprecia una fuerte activación de los circuitos de amenaza. Tras el proceso, esa activación disminuye de manera significativa, sin intervenciones en los tejidos ni fármacos, únicamente modificando la interpretación cerebral del peligro.

Para Ferrer, esto marca un punto de inflexión: “Nuestro cerebro predictivo anticipa lo que cree que va a ocurrir como mecanismo de protección y supervivencia. Si actualizamos el modelo interno, es decir, la información asimilada y fijada en nuestras redes neuronales en base a la información recibida del entorno y a las experiencias vividas, la migraña puede revertirse”.

Un cambio de paradigma con impacto real

Toda la evidencia converge en una idea central: la migraña no se origina por daño en los tejidos, sino por una interpretación cerebral de amenaza que puede modificarse. Nuestro cerebro es neuroplástico y puede hacerlo.

Este nuevo enfoque basado en un abordaje biopsicosocial, que no separa cuerpo de mente y alineado con los avances en neurociencias del dolor, abre la puerta a intervenciones no farmacológicas con resultados significativos y sostenibles en el tiempo.

“Este cambio de paradigma se basa en los avances actuales de la neurociencia del dolor. Durante años, el tratamiento se ha centrado casi exclusivamente en fármacos o soluciones externas, como si el cambio dependiera siempre de algo que viene de fuera. En Migralia proponemos algo distinto: ayudar a la persona a reconectar con su propia fortaleza biológica y su capacidad de recuperación. Aún persisten ideas antiguas sobre el dolor y, cuando no se encuentra un daño claro, muchas veces se lo llama “crónico” y se intenta solo aliviar los síntomas. Este enfoque abre la posibilidad de comprender el dolor de otra manera y de trabajar activamente en su reversión” sostiene Sandra Ferrer.

Mujer posando para la cámara delante de una pared blanca

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.Acerca de Migralia – https://migralia.es/

Migralia es un programa sanitario especializado en el abordaje clínico-emocional de la migraña, basado en neurociencia, neuroplasticidad, epigenética, psicología, terapia de reprocesamiento del dolor,  y en metodologías respaldadas por evidencia. Su enfoque no farmacológico actúa sobre los mecanismos neurobiológicos y los patrones de alerta del sistema nervioso implicados en el dolor crónico. El equipo, formado por profesionales sanitarios en psicología, bioquímica y fisioterapia, trabaja para regular el sistema nervioso, reducir la hipervigilancia y promover cambios sostenidos en el tiempo. A través de un proceso online estructurado, Migralia acompaña a personas con migraña recurrente que buscan una intervención rigurosa, segura y orientada al origen del síntoma sin depender de nada externo al individuo para disipar el dolor y encontrarse bien.

Acerca de Sandra Ferrer

Sandra es psicóloga sanitaria especializada en terapia de reprocesamiento del dolor aplicada a la migraña y cofundadora de Migralia. “Sufría migraña desde los 12 años. Había llegado a tener hasta 18 episodios al mes que me invalidaban y me hacían vivir con miedo a la próxima crisis. Poder revertir el dolor con recursos neuroplásticos que no se venden en las farmacias ha sido el motor de Migralia”.

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