¿Qué hace un hombre investigando la salud de las mujeres? El emprendedor que quiere cambiar lo que sabe la medicina

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¿Conocemos realmente el cuerpo de las mujeres? Pol Cervera quiere ayudar a responder esta pregunta con inteligencia artificial y una tecnología que estudia cómo envejecen los órganos a partir de una muestra de sangre. Lo hace al frente de BASE4 Biosciences, una empresa biotecnológica surgida del Institut de Recerca Sant Pau.

Pol Cervera, el emprendedor español y CEO de BASE4, está acostumbrado a que le pregunten por qué un hombre decide dedicar su carrera a investigar la salud de las mujeres. Reconocido recientemente como Joven Empresario de 2026 en los Premios FAGEM, defiende que mejorar la salud femenina es una responsabilidad compartida.

Su respuesta es directa: “¿Por qué un hombre no debería trabajar para mejorar la salud de las mujeres? Sería como preguntarle a alguien por qué investiga una enfermedad que nunca ha padecido. No necesitas experimentar un problema para comprometerte a solucionarlo”.

Su reflexión plantea una cuestión de fondo: ¿hasta qué punto conocemos las particularidades biológicas del cuerpo femenino y cómo puede influir ese conocimiento en la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades? Y es que, un estudio de la Universidad de Copenhague publicado en 2019, basado en los registros sanitarios de 6,9 millones de personas en Dinamarca, encontró que las mujeres recibían diagnósticos más tarde que los hombres en 770 categorías de enfermedades. La diferencia media rondaba los cuatro años, aunque variaba según la patología: unos 2,5 años en el cáncer y aproximadamente 4,5 años en enfermedades metabólicas como la diabetes.

Estos resultados no identifican una causa única, pero ponen sobre la mesa la importancia de estudiar cómo se manifiestan las enfermedades en hombres y mujeres y si sus diferencias biológicas se tienen suficientemente en cuenta.

Es precisamente en este campo donde trabaja Pol Cervera al frente de BASE4 Biosciences, una empresa biotecnológica surgida del Institut de Recerca Sant Pau, en Barcelona. Su tecnología combina información genética y molecular obtenida a partir de una muestra de sangre con inteligencia artificial para desarrollar modelos computacionales específicos por sexo y estudiar cómo funcionan y envejecen los distintos órganos y tejidos.

¿Y si un mismo medicamento no actuara igual en hombres y mujeres?

Las diferencias biológicas también pueden influir en cómo el organismo procesa los medicamentos. Una investigación publicada en 2020 en la revista Biology of Sex Differences analizó 86 fármacos con diferencias farmacocinéticas entre sexos. En 76, las mujeres presentaban valores farmacocinéticos más elevados, lo que puede reflejar una mayor exposición al medicamento o diferencias en su eliminación.

El estudio también encontró asociaciones entre estas diferencias y determinados patrones de efectos adversos en los fármacos con datos suficientes. Esto no significa que todos esos medicamentos sean menos seguros para las mujeres, pero sí pone de relieve la importancia de considerar el sexo biológico al investigar su comportamiento.

Para Cervera, avanzar en este campo requiere comprender mejor las diferencias entre ambos organismos. BASE4 trabaja con modelos computacionales específicos por sexo para estudiar patrones biológicos diferenciados y explorar cómo pueden contribuir a mejorar el conocimiento sobre el funcionamiento del cuerpo y el envejecimiento.

La menopausia no solo afecta a los ovarios

La menopausia es otro ejemplo de cómo los cambios biológicos pueden ir más allá de lo que habitualmente se conoce. Un estudio publicado el 12 de octubre de 2026 en Nature Medicine analizó más de 300 millones de resultados de pruebas de laboratorio procedentes de grandes conjuntos de datos de Estados Unidos e Israel.

Los investigadores identificaron cambios fisiológicos importantes alrededor de la última menstruación en distintos sistemas del organismo, incluidos el metabolismo óseo, la función hepática y renal y los lípidos en sangre. También observaron cambios en algunas trayectorias hormonales más de una década antes de la última menstruación.

Los autores describieron esta transición como un «precipicio fisiológico», por la concentración de cambios en torno a ese momento. Los resultados no implican que todas las mujeres experimenten las mismas alteraciones, pero refuerzan la importancia de investigar cómo la menopausia afecta al organismo en su conjunto.

Es precisamente en este ámbito donde trabaja BASE4 Biosciences, que estudia procesos relacionados con el envejecimiento biológico y los cambios asociados a etapas como la perimenopausia y la menopausia.

Qué puede revelar una muestra de sangre sobre el organismo

BASE4 Biosciences es una empresa surgida como spin-off del Institut de Recerca Sant Pau, en Barcelona, fundada por Pol Cervera junto con los investigadores José Manuel Soria y Ángel Martínez. Combina genética, biología molecular e inteligencia artificial para estudiar el funcionamiento y el envejecimiento del organismo.

Su tecnología analiza muestras de sangre y combina información del ADN, que permite estudiar predisposiciones genéticas, con la del ARN mensajero, que aporta información sobre la actividad de los genes en el momento de la extracción.

A partir de estos datos, BASE4 desarrolla modelos computacionales específicos por sexo que permiten estudiar procesos biológicos en más de 47 órganos y tejidos. El objetivo es comprender por qué dos personas de la misma edad pueden presentar trayectorias biológicas diferentes y qué señales moleculares pueden ayudar a identificar esas diferencias.

La compañía busca aportar información adicional a la investigación y a la valoración clínica. La precisión y la utilidad de estos modelos en la práctica médica, no obstante, deberán demostrarse mediante estudios específicos. “Nos hemos acostumbrado a que la medicina actúe cuando algo empieza a fallar. Nosotros queremos entender qué ocurre molecularmente antes de que ese problema se manifieste clínicamente”, explica Cervera.

Para el emprendedor, investigar la salud femenina no debería ser una responsabilidad exclusiva de las mujeres, sino un esfuerzo compartido que reúna ciencia, tecnología y conocimiento clínico. “No se trata de que un hombre venga a explicarles a las mujeres cómo funciona su cuerpo. Se trata de poner la ciencia, la tecnología y todos los recursos disponibles al servicio de un problema que merece mucha más atención”, añade.

Acerca de BASE4 Biosciences: https://base4bio.com/