La ortografía, el eslabón perdido para el éxito educativo

A pesar de las múltiples reformas educativas que ha habido en España, el sistema sigue fallando en cosas básicas como la ortografía. Si echamos la vista atrás, hace cuatro décadas cometer una falta de ortografía se consideraba algo intolerable en un estudiante que se preparaba para la vida adulta, pero en los últimos años parece haber visto un retroceso en el empleo de la escritura y, específicamente, en la utilización de la ortografía.

Hoy en día un 44% de los niños de 10 años son incapaces de escribir un texto en castellano sin cometer faltas de ortografía; mientras que, según catedráticos de la Universidad de Málaga, solo el 25% de los alumnos de esa institución escriben correctamente. En este contexto, podemos decir que la ortografía está de luto. Los expertos reconocen que el no saber escribir bien es uno de los fallos más comunes entre la infancia y la adolescencia que se arrastra a otras materias y, por ende, hasta la universidad.

Virginia Ricoy, CEO de Walinwa, una plataforma que trabaja la ortografía de forma personalizada, señala: “La falta de corrección ortográfica no es nueva, hace años que arrastramos este problema. La mitad de los errores que comenten los alumnos son faltas de acentuación. Las tildes brillan por su ausencia en muchos escritos. El resto son fallos de lo más variados: confusión de v y b, ausencia de h, etcétera”.

Cabe destacar que la ortografía se aprende, sobre todo, con la práctica de la lectura y de la escritura. No obstante, hoy en día donde más escribimos y leemos es a través de los dispositivos tecnológicos, y ahí el uso del corrector de ortografía y gramática ha producido que los jóvenes cada vez presten menos atención y, por lo tanto, cometan un mayor número de errores.

Por otro lado, las redes sociales, en las que los errores gramaticales y ortográficos suelen pasar desapercibidos, no ayudan a enseñar a los niños ni a los jóvenes a redactar con corrección. Pero este no es el único terreno en el que la importancia de escribir bien ha pasado a un segundo plano. Aunque parezca increíble este suceso ocurre incluso con otras disciplinas académicas como la Geografía, las Matemáticas o la propia Historia, donde el acento no se pone tanto en la corrección con el que se escriban los textos sino en si los procesos de aprendizaje y razonamiento de la propia materia son adecuados.

Ricoy muestra su desconcierto sobre este asunto y mantiene que “el problema de la ortografía no es solo de los maestros de Lengua, sino que debería extenderse a todo el claustro de profesores y a las familias. Todos los profesores y todos los padres son siempre profesores de Lengua”. Además, la fundadora de Walinwa hace una reflexión: “Como escribes es como lees y como piensas”.

Un argumento que es compartido por teóricos de la lengua como el profesor estadounidense J. Richard Grenty, que señala que la formación explícita sobre la ortografía puede ser el eslabón perdido para el éxito educativo. Más si tenemos en cuenta que en 2016 el abandono escolar temprano en nuestro país se situó en el 19%.

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